El rol de un Intercesor

Un intercesor en una persona llamada o por naturaleza escoge ser un mediador, alguien que intercede por otros.  Los intercesores piden, claman, toman riesgos, se sacrifican poniéndose en la brecha delante de Dios por otros.  Son guerreros en los asuntos que hacen latir el corazón de Dios, clamando para impactar el resultado final y la respuesta de Dios acerca de una situación particular.

Hay personas que oran pero que no son intercesores, todos oramos, pero un intercesor esta consagrado y dedica su vida a pararse en la brecha por otros.  La diferencia es crucial, el intercesor cuida su vida, se enfoca en Dios en todo lo que hace, no se contamina y camina al ritmo del palpitar del corazón de Dios.

Alguien que intercede por otros no es dado a la critica, no se involucra en chismes ni los escucha, guarda su mirada, mira a quienes le rodean a través de los ojos de Dios – Imagen y creación suya.  Hay ejemplos claros de intercesores en la Biblia.

  • Moisés, tomo riesgos y se sacrifico a si mismo: Éxodo 32: 32
  • Abraham, estaba dispuesto a sufrir por otros y a negociar con el creador del universo: Génesis 18: 22
  • David, se hizo responsable por la seguridad de su nación: I Crónicas 21: 17
  • Daniel, se dispuso a hablar con Dios cuando estaba molesto por las actitudes de su pueblo: Daniel 9: 16.
  • Jesús, se convirtió en pecado y entrego su vida para que otros pudieran ser perdonados: Isaías 53: 12
  • El Centurión, se sujeto a la autoridad para que alguien fuera sanado: Mateo 8: 5
  • Marta, cuestiono su decisión de llegar ¨tarde¨ porque sabia que Dios era su amigo: Juan 11: 21-22
  • Esteban, pidió perdón por la masa de asesinos que trataban de matarlo a el: Hechos 7: 59.
  • Ester, hizo lo que tenia que hacer dispuesta a morir por otros: Ester 4: 16

Dios ha puesto una pasión en su pueblo que lo insta a defender al débil, cuidar al necesitado y dar su vida por otros – Eso es un intercesor.  Una marca clave del intercesor es una vida limpia de heridas, de rechazo y de critica, una persona a dar su vida por todos sin importar como le traten porque ese es el ejemplo que le dejo el intercesor por excelencia – Jesús (Juan 15: 13).

El corazón del intercesor esta lleno de amor y misericordia y nunca consideraría convertirse en un acusador de los hermanos, ya que su llamado lo obliga a ser y hacer lo contrario – Un defensor de todos.

Por encima de todo, el intercesor cuenta con una relación de favor con Dios, saben lo que es comunicarse con EL y caminar a su lado confiando en su bondad y entendiendo su autoridad.  Un intercesor anticipa y clama de acuerdo a la voluntad de Dios, por eso su vida es un encuentro permanente con su Padre.

El fruto de una relación intima con Dios es obvia en la vida de un intercesor y de la misma manera sus relaciones interpersonales están caracterizadas por armonía y unidad, carente de conflictos constantes y de conflictos con quienes le rodean.

Hay un fruto obvio de su relación con Dios y con otros en todo lo que es y hace.  Un intercesor no tiene una agenda personal, su vida carece de egoísmo y su enfoque es dar la vida por otros, por eso su vida es un canal a través del cual Dios se puede comunicar.

La palabra que usa el Antiguo Testamento es ¨paga¨ que significa: caer, encontrarse, interceder, encontrarse, interponerse, atacar, alcanzar. En el Nuevo Testamento la palabra es ¨estugchano¨ que quiere decir: poner luz sobre algo, encontrarse, dirigir el propósito de una conversación, consulta o suplicar.

Después de haber leído este articulo, ¿Consideras que eres un intercesor? 

Si tu vida esta llena de armonía, de diálogos abiertos, libre de conflictos y de argumentos que causan división, entonces probablemente has sido llamado a interceder por otros.

Si por el contrario, tienes problemas relacionándote con Dios, no lees la Palabra, no pasas tiempo con El; tus relaciones interpersonales están llenas de problemas y de conflictos, deberías considerar que el llamado al ministerio de la intercesión no es para ti.

Un intercesor conoce al Padre, tiene su favor y no tiene que anunciarse con títulos o presentar sus credenciales, para entregar su petición; su relación con Dios es tal, que con un susurro le basta.